jueves, 25 de febrero de 2010

Eres tú encarnada en mí

Hay veces en que, aunque no lo quiera admitir, tiene que hacerlo y decir la verdad. Admitir que uno es como es gracias a las cosas que los demás no enseñan, pero principalmente a lo que una mujer pueda causar en ti.

Hace semanas que no escribo nada y esto es para decir algo de lo que hoy me di cuenta. Cuánto de mí eres solo tú reflejada en mí, parafraseando a Raez, que la verdad no sé bien si él es el compositor, peor quién haya sido claro que sabía de lo que estaba hablando.

Y me refiero a que hoy cuando voy a comprarme ropa, por ejemplo, pienso en las recomendaciones que me diste, que no a las rayas, que los colores sólidos son mejores, entonces cuando acabo de comprar veo que al final es como si tú me hubieras desvestido y me sonrío, porque me gusta descubrir eso, porque te amo. O a veces cuando voy por la calle e instintivamente compro un chocolate y lo guardo inmediatamente e inmediatamente me olvidó de que lo compré hasta que te veo y lo recuerdo y lo saco y te lo doy. Eso es también tu mano actuando en mí.

Hoy más que nunca me doy cuenta de que es así. Porque a pesar de que a los hombres nos cueste admitirlo, somos como somos porque la mujer que uno ama nos ser así. Claro que no pueden arrancarnos nuestros vicios y defectos pero logran acercarnos a lo que ellas quieren. Si antes no ibas al cine a ver películas románticas del tipo "Un verano para recordar", pues si ella quiere verla, la verás. Y acabarás investigando un poco más solo para sorprenderla. Claro que ante tus amigos dirás que no la viste y si lo descubren alegarás que lo hiciste solo para complacerte. Es lo obvio.

Y también seguro empezarás a escuchar a ese cantante melenudo que le gusta, y te memorizarás las letras de sus canciones, y las tararearás en tus viajes, para aprender el ritmo y para que la próximo vez que vayan a una discoteca (ojo que a ti no te gusta bailar), la saques a bailarla cuando la toquen. Total, al final la noche es joven, siempre lo es.

Y pues como no hay mejor forma de terminar que diciendo esto, pues acá está:

Y aunque ambos sabemos

Que no hay deudas de amor

Gracias a ti por cultivar

Mi lado mejor

Gracias por aprender

Conmigo a hacer el amor,

Que no sabía yo

Y eso que de mi te gusto,

Tú lo has salvado





jueves, 11 de febrero de 2010

TENGO ALGO QUE CONTAR

P, quiero contarte algo.

Quiero decirte que el día que te conocí supe que podía llegar a ser feliz en la vida. Aunque suene algo precipitado, fue lo primero que pensé cuando vi tus ojos y me enamoré de ti, sin darme casi cuenta. Me encantó tu mirada, me deslumbraron tus ojos infinitos en los que me perdía por horas mirándolos, y me daba mucha risa cuando alzabas la cabeza y me veías mirándote, era gracioso porque te avergonzabas.

Cuando caminabas, te seguía con la mirada, pero para mirar tus pasos, tus pasos tan largos con esas piernas tan delicadas y espigadas y largas que tienes. Me gusta verte caminar, me gusta verte ir. Poco a poco ideaba la forma de decirte hola, soy Omar. Y lo hice.

Recuerdo el día en que me acerqué a ti a decirte que trabajaríamos juntos y que me dijiste que tú bacán porque querías aprender. Me gustó mucha esa actitud. Me gustó tanto que me quería quedar ahí a tu lado y buscar algún pretexto para decirte y qué edad tienes, dónde vives, si tenías novio o no. Quería saber todo de ti, quería estar a tu lado solo un rato más. Pero jamás ha sido mi ser el ser evidente. Y me di la media vuelta.

Debo decirte que antes de que empezáramos a trabajar, antes de todo, antes de saber que tú serías tú quien eres hoy, yo ya te quería. Y quería besarte y abrazarte y hacerte mía. Quería darte mi amor, cuidarte, protegerte, darte todo lo que necesitaras. Había días en que te veía tan indefensa que me sentía con muchas ganas de solo abrazarte. Pero a lo mucho me atreví en esos días a comprarte un triángulo de chocolate.

Yo, la verdad, es que te amo y no quiero que lo dudes.

Yo, en serio, te extraño y te necesito a mi lado para ser feliz.

Si es verdad aquello de que uno tiene un alma gemela y que debe buscarla para ser feliz, creo y siento que eres tú la mía. Y que te encontré en medio del azar, en medio de un lugar donde nadie más ha encontrado nada. En ese paraje inhóspito yo te encontré. Y espero que tú me hayas encontrado a mí, también.