viernes, 25 de septiembre de 2009

EL D1OS

Nunca me ha gustado el fútbol pero siempre he admirado y amado lo que hacía Maradona con una pelota. Decirle D1OS probablemente sea poco, quedarse corto es un eufemismo , negarle que es y será el más grande futbolista de la historia es sinónimo de mezquindad. Y no lo digo por la calidad de lo que hacía en la cancha, no solo es por eso. Claro que hay jugadores buenísimos, y los teorícos del deporte rey dirán que Pelé tenía más técnica, que jugaba bien con la derecha como con la izquierda. Pero estuvo rodeado de otros astros, que si él no hubiera estado igual hubieran llevado a Brasil al campeonato. Maradona jugó solo. Le bastó un mundial para lograr. Hizo de todo en el Napoles y por eso en Italia hay calles que llevan su nombre y apellido.

Le devolvió la sonrisa a un pueblo entero. Cuando se jugaba el México 86 Argentina atravesaba

quizá una crisis superior a la de hoy. Salían de la dictadura y a la gente le quedaban pocas ganas de estar alegres. Aún no terminaban de llorar a sus muertos de la guerra de Las Malvinas. Y Maradona les regaló un campeonato Mundial. Les regaló ese gol a los ingleses, en que se lleva a todo el equipo. Le demostró al mundo que DIOS existe cuando le hizo la clásica jugada que remató con un gol de cabeza, el mismo que recién más de diez años después se vio cómo se hizo en verdad. La mano de Dios, lo llamaron.

Nació humilde y vive millonario, pero jamás se olvidó de sus orígenes. Cada vez que habla es como ver a un chico entusiamadísimo por lo que está haciendo. En cada uno de los partidos en que jugó dejaba cuadros completos del mejor arte renancentista y la exhuberancia del barroco. Todo en su pierna izquierda que estaba rematada por una mano, porque la forma en que lleva la pelota es imposible para un simple mortal con el pie. Maradona es ídolo.

Así como Maradona es grande, grandes artistas y personajes también se han rendido ante él y declarado como sus mpas acérrimos hinchas. Recuerden que a los grandes se les mide no por cuántos los siguen, sino por quiénes los siguen.

Artista del balón que inspiró a artistas del música a componerle memorables canciones. Prueba de ello son loas gauchos Calamaro y el insuperable Potro Rodrigo, que plasmó “La mano de Dios” en una cumbia que se revitalizó en las villas misería del país austral.

Italia fue su consagración y consolidación, pero en México consiguió lo insuperable. Nunca antes un solo hombre había vencido a equipos de once hombres. El Diego lo hizo. Y lo hizo porque Dios le daba la mano, que no se olvide eso.

Escuchar la narración del mexicano Víctor Hugo, cuando se desgarrá de pasión contando por radio cómo es que Maradona dejaba regados por el campo al equipo inglés, es increíble. El barrilete cósmico cobra dimensiones épicas para llegar y ganarse un inamovible lugar en el parnaso imposible para los demás. Y sigue el periodista narrando y dice que es la corrida de todos los tiempos, “quiero llorar ta ta ta…gooool golazo. Gracias Dios por este gol, por Maradona, por el fútbol, por estas lágrimas”.

No me gusta el fútbol pero siempre me gustará lo que Maradona me regaló, admirar a un artesano de los pies.