lunes, 8 de junio de 2009

TE SOÑÉ

Hace poco llegaste a mi vida en medio de un sueño. Te vi igualita a quien deseo que sea tu madre, con sus mismos ojos inmensos y su risa cantarina y fresca. Los mismos rulos que aún adornan mi cabeza y las pestañas que enamoran a diario a tu mamá. Te vi ahí, sentada en la cama, al lado mío.

Recuerdo que te acercabas gateando a mí y te echabas sobre mi pecho y yo te cobijaba con mis brazos, como para resguardar tu sueño y hacer que sigas dormida.

Tu madre estaba a mi lado y nos miraba con los ojos casi llenos de lágrimas. La emoción se dibujaba en su rostro al ver a sus seres amados al lado de ella.


De golpe tu madre se levantó de la cama y se apresuró a preparar el desayuno. Recuerdo que le dije que mejor se quedara en cama, que yo me encargaría de todo.”Cuídala un rato más tú, tenla en brazos, yo te llamo cuando el café esté listo”.

Me levanté y salí a comprar pan.

Aún en sueños, caminando por la calle de mi mente fabuladora, me sentía muy feliz, alegre y satisfecho. Tenía en casa algo que había anhelado por mucho tiempo: una mujer que me amase y que yo amara, y una bella hija. Qué más podía pedir para completar algún cuadro fugaz de felicidad. Nada.


Regresé y alisté todo. Las vi aún dormidas en cama y me dio pena despertarlas. Me eché al lado de ustedes y las abracé. Tu mami se despertó y me dio un beso enorme. Se levantó y me dijo que terminaría de preparar el desayuno. Me dormí contigo en brazos.


Cuando sentía que me despertaban, no quería hacerlo, quería seguir ahí contigo en brazos… pero la insistencia es creo que una virtud de las mujeres, así que insistieron. Y desperté, en serio. Vi a mi madre sacudiéndome, y yo abrazado a mi ligera almohada.


Inmediatamente llamé a tu futura madre para decirle buenos días y cuánto la amo.