domingo, 11 de octubre de 2009

VIVA LA APATÍA. MUERA LA APATÍA


Nunca hay motivo verdadero para las peleas de pareja. Las discusiones se dan porque se dan, por el mismo motivo por el que los volcanes en algún momento erupcionan, para dejar salir energía acumulada. Claro que cuando un volcán estalla, todo es devastación, por eso pasa cada cientos de años, o miles. En cambio en las parejas pasa más seguido, que no debería ser normal, porque sino cada pelea que se aguante mucho terminaría en una catástrofe, en dos personas llorando y tristes.

No me gusta pelear, pero a veces no hay más salida que esa.

No sé si haya un período mesurado, si de espera o de aguante, pero la cosa es que sucede y cuando pasa es muy difícil evitarlo. Es más, a veces el tratar de evitarlo puede ser tomado como una burla, como un darle la importancia requerida. Entonces, no hay más remedio.

Antes, hace años, solía pelearme más seguido, no sólo con las mujeres, sino con todo el mundo. Si alguien en la calle me miraba feo, al toque saltaba y decía "qué pasa, te gusto, qué me miras". Algunas veces la gente respondía mandándome a la mierda o empezando una pelea que no llegaba a mayores porque gracias a Dios la gente no es tan loca para ir peleándose por la calle con el primer loco que les diga "qué me miras". En fin.

Y ahora, aunque mucho menos, y en menor grado de locura, me peleo, pues no es tan seguido. Y me deja exhausto. Yo asumo que en mi caso, nuestro caso, se trata de un problema de comunicación, un constante malentendido que hace que discutamos. No sé si eso sea válido, o sea una excusa de mi conciencia para justificar una racha de peleas contradictorias, pues no llegan a ningún lado, ni de uno de otro. La cosa es que pasan y aunque sean discusiones más que peleas, dañan, agotan, gastan y desgastan. Y eso me da miedo. Así de simple y de sencillo.

A veces veo a las parejas en la calle, peleando, discutiendo, ella llorando y me pregunto si así me veré yo con ella cuando discutimos. La verdad que cuando veo yo esas escenas me da pena, me asusta, me indigna, incluso, pero no hago mucho, creo, por evitarlas. No sé si será una forma de suicidio en cuotas o un ánimo de desidia y desgano fatal. No lo sé.

No quiero sonar asustadizo ni nada parecido, pero es lo que siento. La verdad que lo que siento es miedo. Con cada pelea siento miedo, rabia, frustración, pues las peleas siempre se llevan por delante los buenos momentos. Esos momentos que mañana deberían hacer que pienses todo el día en tu pareja, en lo bien que la pasaron y en lo bien que suelen pasarla juntos. Esa pelea borra todo, así haya sido un día entero de paz, amor y armonía, bastan cinco minutos de una discusión, por más idiota que esta sea, para que todo se vaya al desagüe y gane la apatía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

sos un idiota.