viernes, 31 de julio de 2009

LA MEJOR PARTE DE MÍ


Yo no soy una persona que se abrá facilmente, que diga

lo que le pasa, que cuente lo que piensa, menos aún que exprese lo que siente. Jamás he sido un tipo cariñoso

ni de andar de la mano de nadie, ni abrazado ni del brazo, ni nada de lo que comunemente hacen dos personas enamoradas. Ni de andar besándome o haciendo cosas locas por la calle.

Estaba encerrado eso en mí, y no quería que salga porque me daba vergüenza. Jamás he sido un hombre de lágrimas. He sido un tipo duro, alejado

de todo y ajeno a todos. Solitario, parsimonioso, callado, taciturn y si quieres hosco. Eso he sido.

Creo y siento que en tu caso, o contigo yo no he sido como fui. He sido

como no fui antes y como en un momento, cuando me di cuenta que no sólo me gustabas fisicamente, empecé a querer ser. Darte la mano siempre,

llevarte de la mano siempre o abrazados. Decirte siempre lo que pienso y lo que siento. Lo que quiero y loo que no quiero. He tratado en ese aspecto de serte lo

más transparente que pude. Sé que algunas veces hice gala de mi bestialidad oral, al decir cosas sin pensar o de decir comentarios fatales a cosas

que te gustan o que me contabas. Pero los hice porque no sabía cómo actuar, o porque creo que todo el mundo tiene mi terrible sentido del humor, mi macabro y retorcido sentido del humor.

Y me equivoqué.

La primera vez que lloré delante de una mujer porque me sentía mal, porque sabía que la había cagado y embarrado fue delante

de ti. Vaya privilegio, pero así fue. Ah, el sarcasmo fatal es otra de mis características y cada vez se mete más y más en mis letras.

La primera

vez que dije lo que sentía de manera sincera y porque quería decirlo, no por cumplir o porque alguien me lo exigía fue una tarde de

un diciembre del 2007 en que vi cómo mis palabras, una a una, pintaban lágrimas de ternura en tus ojos. Sabía lo que quería decir, sentía lo que decía y lo

hice. Dije cuánto te amaba y no diré que no me dio vergüenza, porque me dio un poco, aunque no debió ser así, pero ese fue para mí un gran paso en empezar a expresar y decir lo que siento

y pienso. Y tú conseguiste eso en mí.

Sé que no tienes porqué creer que esto es verdad, pero es verdad. Yo te he dicho que no te voy a mentir y no lo estoy

haciendo. Estoy siendo sincero contigo al 100%, sincero en todo sentido y en todo nivel. Como el de decirte sin reparos lo que comí, lo que no comí, lo que hice o dejé de hacer.

Has construido un Omar que no era, que no fue. Has logrado que sea quien quería ser. Y has logrado que no tenga miedo de sentir lo que

siento, ni de decir lo que siento. Porque te amo, y no no tengo más nada que decir.

Hay más cosas aún, como el de volver a reconciliarme con Alguien que está por encima de nosotros.

Cada día para mí es un paso que me acercó. Ultimamente he pensado muchísimo en Él, en si e sposible que sea verdad, en si de debería dejar de lado mi orgullo filosófico y declararme derrotado para regresar a Su rebaño. Son cosas en proceso.

Sólo diré por último que tú eres la mejor parte de mí. Del que nunca fui, del que nunca hubiera sido. Tú me conociste con un gran odio hacía mí, y poco a poco lo dejamos atrás.

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