sábado, 25 de julio de 2009

CON MIEDO


Pocas veces he visto pasar el miedo ante mis ojos, pocas veces y no porque diga yo que soy un hombre que no tiene miedo. No, no lo soy. Temerario un poco, pero sin miedo no.
ayer sentí miedo.
creí que algo le había pasado. Me asusté, carajo, feo, horrible. No sabía qué hacer, y cómo se entenderá estaba a punto de llamar a la Patrulla Salvadora para que me ayuden a buscarla porque la verdad es que estos días he andado al debe, mi bolsillo agoniza por un ataque de desnutrición monetaria y parece que seguirá sin solución.
La cosa es que no aparecía y yo llame que te llame y ella nada que respondía. ¿Han sudado frío, alguna vez, sin respuesta alguna? Pues así estaba anoche. Jodidamente encabronado de miedo.
Y después qué, una llamada, un mensaje, pero ya pues, estaba con miedo, reaccioné mal. Así soy yo, un salvaje empedernido, y así me he mostrado siempre. De pocas palabras, pero de frases brutales. Y las dije, una tras otra. Parecía un desfile militar de estupideces, carajo. Qué manera de ser agresivo, y todo para qué. Para nada, y para todo. Porque esa conversación estaba ya hecha desde antes de hacerla, como cualquier discusión que uno tenga con una mujer. Antes que empieces ten por seguro que ya perdiste. Ya sea porque de verdad tengan la razón, o porque desatarán la mayor fuerza hidraúlica del universo: sus lágrimas.
Ay! Atrevanse a desafiarlas cuando están con la lágrima que se desliza por la mejilla. Ja. lo más recomendable sería correr y escapar lejos de la explosión, pero no.
Lo más cuerdo será tratar de cerrar el caño. Tarea titánica.
Hablo con el hígado en la mano. estoy pateando la paciencia que me llega y no me deja dormir.
Hasta que todo se pase.
Si alguien entiende, que comente.


PD: quizá debí guardar esta foto para otra ocasión, pero quiero mostrar en qué he andado que no he escrito. Ahí está.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A veces deberias aprender a controlar tu boca.