jueves, 30 de abril de 2009

PARA P.


Hay alguien en mi vida de quien siempre les quiero hablar, pero no sé porqué, a veces me faltan palabras para hacerlo. Jamás ganas ni motivos, solo palabras. Siempre empiezo a poner algunas letras (como ahora que escribo esto y no sé si lo acabaré) y al final se me van las ideas. Lo que no me pasa cuando estoy con ella, en que le digo todo lo que siento por ella y todo lo que ella me hace sentir.

No sé si alguna vez a alguien le ha pasado que llega un momento de su vida en que se dan cuenta de todo lo que han hecho y dejado de hacer, y conocen a alguien y descubren que todo lo que han vivido (todo) es justo para estar preparados para tener a estar persona. Cuando la conocí sentí eso. Lo supe la primera vez que la vi a los ojos.
Yo sé que es difícil que me crean. Pero quienes han pasado por algo así me entenderán. Es como cuando dicen que “cuando el alumno esté preparado, paracerá el maestro”. Y cuando estuve listo, ella llegó a mi vida. ¿Y listo para qué? Pues para dar de mí lo que jamás antes dí. Lo que jamás antes siquiera deje ver. Para descubrirle mi alma y mi vida entera. Y para compartir al lado de ella todo lo que tenga y lo que no tenga.

Quienes me conocen, y quienes me leen y saben más o menos cómo es que debo ser, sabrán entender que he sido una persona fría, distante, incluso hosca. Pero con ella todo eso de mí desapareció. Si tengo que usar más metáforas para que me entiendan, pues tengo que decir que antes de ella mi vida transcurrió en blanco y negro, y con ella llegaron los colores a mi vida.

Tengo que decir, o mejor dicho no diré, que nuestra relación es la mejor del mundo, o qué sé de frases así, pues como toda pareja discutimos, tenemos diferencias, peleamos, en fin, cosas que nos hacen ser hurmanos y aprender de nosotros mismos. Y tampoco diré que con ella las peleas sí son divertidas o algo similar, las peleas pues son eso y nada más. Lo distinto, lo que hace que sepa yo que todo es diferente y nuevo es que con ella no me siento en u vacío ni un pozo sin fondo cuando discuto, ni me entrego a los demonios de la ira cuando no nos entendemos. Simplemente y sencillamente ella me hace ser así.

No voy a explayarme más, porque quizá la inspiración se ciegue y no pueda más decir de ella. Así que dejaré muchas cosas para otro post, en que seguiré explicando quién es ella para mí.

¿Y quién es ella?

Esa mujer se llama Patricia.

No hay comentarios: