domingo, 26 de abril de 2009

No necesito

¿Qué tanto puede uno llegar a hacerse odiar?

Estos días he estado muy cerca de comprobarlo. Demasiado, diría yo.
Sé que en los próximos días descubriré cuánto es mi capacidad de generarme odio y repulsión, pero para eso aún falta.

Recuerdo que hace varios años, cuando aún estaba en la universidad, esta era una característica mía, muy celebrada por algunos amigos, bueno por los dos únicos amigos que tenía. Ser antisocial era mi sello. Y ahora que recuerdo lo desagradable que solía ser, pues yo mismo me digo "qué patán".

Es en verdad muy gracioso eso.

No sé bien si decir que ahora soy un mejor hombre, o no. Pero sé que ya no tengo la arrogancia de los 20 años ni la ignorancia de una juventud estupidizada por tanto nihilismo.

Maldito Nietzsche...

Tengo muchos problemas en mi cabeza, muchos conflictos y no sé qué hacer. Les busco solución pero hasta el hambre se me ha ido. A veces mi angustia es tan vana como la que produce estar en un gran campo abierto. Sentir ese vértigo estando al ras del suelo es lo peor que puede pasarle a uno.

Ver hacia el suelo y preguntarse qué hacemos ahí parados. No sé, me da un desasosiego mayor que recorre todo mi ser y me deja exhausto. Hay días en que si me preguntan la hora, estaré agotado luego de responderles.

Por ejemplo, hoy. Llegué a mi trabajo (sí, trabajo los domingos, búrlense) y me di cuenta que todo el día iba a estar solo. Al comienzo me dio un poco de miedo. El único en una oficina en la que fácilmente entran treinta personas cómodamente sentadas te da una sensación de estar en el lugar equivocado. Pero pasan las horas y descubres que no, que la soledad te permite pensar y escribir (dos post en un solo día para mí es un record). Que puedes simplemente no prender ni la televisión ni la radio y todo estará en silencio y tú estarás haciendo lo que tienes que hacer, pero en el ambiente en que te gustaría hacerlo siempre. Sí, soy raro, yo también lo he notado.

Pero no era de eso de lo que quería hablar. Una vez veo que estoy empezando a tener un tema recurrente y sé que eso es malo. Malo para el blog y nocivo y corrosivo para mi pobre conciencia. No sé qué me está pasando ni sé si podré superarlo o no. Hay algo dentro mío que me está quemando (y no es el hambre de ser las cinco pm y no haber almorzado, no es eso). Siento de nuevo esas desesperanzas que me llevaron a andar en busca de no tener amigos, de no tener nada, de ser simplemente una persona que se despertaba y cumplía lo que tenía que hacer con el mínimo esfuerzo posible, con solo seis voltios.

Quiero tener sueño. Quiero soñar. Quiero ansiar algo. No quiero nada. No tengo nada. Estoy como en un limbo y eso es lo que me daña todo, me arranca de donde sea que esté para taladrarme el cerebro y mostrarme lo idiota que soy.

¿Qué carajos quiero lograr con esta actitud de mierda? A veces quisiera ser de nuevo niño y no tener dudas existenciales, no tener que idear estrategias para nada. Solo para jugar y correr. A veces quisiera nunca haber aprendido hablar y no haber dicho las miles de idioteces y cabronadas que alguna vez mi boca ha dicho. Soy un ser muy descuidado.

Ja. Ya estoy cerca del final. Sí, sí, todo es por una mujer. Hubiera sido más fácil empezar por eso.

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