domingo, 3 de febrero de 2008

Una promesa...

En vista que no tengo nada en mente para escribir, pondré solo unas cuantas líneas. Estos últimos días han sido muy estresantes para mí. Diversos motivos: laborales, laborales, laborales y laborales. Tengo dos trabajos y voy rumbo al tercero y al cuarto. No tengo mucho tiempo libre, pero el poco tiempo libre que tengo lo tratpo de pasar al máximo con una persona que ha llegado a mi vida para hacerme muy feliz: Patricia.
Es la primera vez que hablo de ella de manera tan explícita. Tampoco es que nuestra relación sea algo prohibido o algo parecido, pero había unos cuántos motivos que me obligaban a callar su nombre, en fin... esos motivos ya desaparecieron.
Ahora tengo que aclarar uns cosas. Cuando empecé con ella un viejo fantasma (un poltergeist, como muy bien la bautizaste jejeje) saltó de su tumba para querer empañar mi felicidad. Nunca he entendido a ese tipo de personas. Esperan a que uno esté con otra persona para empezar a molestar. Les da envidia creo que la felicidad ajena. Cuando se enteró de que estaba saliendo con alguien, se puso como loca (me lo imagino porque en realidad no sé cómo habrá reaccionado),y me llamaba para decirme que vuelva con ella.
Idea que por ningún lado estuvo en mi cabeza. Para nada. Hasta cierto punto me daba risa, pero no de alegría sino de lo ridículo que era la situación. Llamaba a decirme que vuelva con ella y ante mis rotundas negativas y colgadas de terléfono, me insultaba, me amenazaba con mandarme a matar, con denunciarme a la Policía (¿?), es más, en el colmo de su locura dijo que iba a pagarle a uno de sus amigos delincuentes (eso dijo y me pregunto quién se jacta de tener amigos delincuentes) para que viole a mi enamorada.
¿Si decía que me quería, no debería contentarse con mi felicidad?
Así estuvo digamos que una semana, y en esa semana yo iba de lo mejor con mi enamorada (sigue yéndonos muy bien), hasta que de pronto dejó de joder. Ya no llamaba, ya no daba señales de vida. por fin, me dije a mí mismo. Hasta que se me ocurrió (porque en algún momento se me te´nía que ocurrir) cobrarle el dinero que ella muchos meses atrás me pidió prestado. y que yo con la mejor intención del mundo le presté, para que se compre su computadora. Todo debió salir bien, creia yo, pero al llamarla y darse ella cuenta que el motivo de mi llamada no era para conversar con ella sino para cobrarle, hizo lo más estupido del mundo, decirme 'disculpa pero no te entiendo, hay mucha interferencia'.
Fue la primera sospecha que tuve de que no me iba a pagar.
Así que la volví a llamar y lo confirmé, se negaba a pagarme diciendo que ella no tenía que pagarme nada, que le echara tierra a mi dinero.
De verdad que me pareció lo más cojudo del universo que haga eso.
En fin, cuando los perros ladran es señal de que vamos avanzando.
así es que he sido víctima de una campaña de difamación entre algunos conocidos mutuos (ojo que no digo amigos porque mis amigos jamás han puesto en tela de juicio mi versión de los hechos). Cosa que la verdad me tiene sin cuidado, porque volviendo a lo que me ha motivado a escribir hoy, con Patricia me va de lo mejor. Es una MUJER grandiosa. Me hace sentir el hombre más feliz del mundo. Cada día a su lado es un momento de felicidad.
No puedo tapar la verdad con un dedo y decir que todo es felicidad y armonía, claro que no. Si eso ocurriera hasta díría que hay algo malo. La vida no es un perpetuo carnaval y todos tenemos diferencias. Pero la verdad que nos llevamos muy bien. Hemos discutido unas cuantas veces (ojo que digo discutir y no pelear), y todo se ha solucionado conversando. Como dos personas adultas.
Jamás antes me sentí como me siento con ella.
Jamás me sentí tan lleno de vida y rejuvenecido como me hace sentir ella.
Cada beso, cada abrazo, es un insuflo de vida, me hace tan feliz.
Sé que en muchos de los escritos anteriores hablé demuchas ocasiones de pareja, todas ellas inspiradas en situaciones, digamos, reales, si bien no necesariamente de mi vida, sí ocurrieron. Fueron historias robadas de amigos, de anecdotas. Pero aún me falta algo, escribir un relato inspirado en este motivo de la alegría de mi vida. Es una deuda, y será una promesa.