sábado, 31 de mayo de 2008

Cada vez que te digo adiós


No, no me refiero a un adiós de hasta siempre o hasta nunca, sino de un adiós de hasta mañana.
Cada día es un día nuevo para mí junto a ti, aunque a veces hagamos lo mismo y a veces caigamos en la inevitable monotonía, pero es la vida y no se le puede hacer nada a eso.
Cada día te amo como el primer día y deseo y quiero y lucho por ello para que siempre sea así. No quiero acostumbrarme a esto tan lindo que tenemos.
Cada día para mí amaneces en mi mente y en mi corazón. Mi vida empieza sabiendo que te voy a ver y que te voy a besar y abrazar, y eso es algo que no viví jamás hasta que te he conocido.
Cada día eres lo mejor que tengo (y haya tenido) en mi vida. No hay nada más que sea lo que tú eres en mí. Todo.
Cada día es un descubrir algo nuevo en ti y algo nuevo en mí gracias a ti. Vuelvo a ser un nuevo ser en ti y por ti y para ti.
Cada día deseo que llegue la noche o la tarde o la hora en que podamos salir o vernos y entonces imagino que todo saldrá bien, y a veces es así, casi siempre, pero a veces no pero eso no importa porque somos más que una simple y llana pelea más.
Y te amo más por eso, porque no eres como cualquier ser en esta vida, porque eres la mujer que le da sentido a lo que hago y a lo que deseo y a lo que planeo y a lo que espero. Eres tú eso para mí.
Cada día quiero decirte que te amo y abrazarte y sentir cómo tu cuerpo se estremece al contacto con el mío. Y pasa.
Cada cosa que hago ahora la pienso antes, porque no quiero que nada nos afecte ni me afecte a mí para afectarte después a ti. Poco a poco dejo de ser un temerario que iba por ahí sin que le interese nada, ni lo que me pasa, porque ahora me importas tú y existes tú y quiero que siempre estés a mi lado. Y entonces sucede que tengo miedo de morir.
Eres la dueña que mi corazón ni mi mente antes tuvo, jamás.
Yo no sé qué hacer cuando no estás conmigo, pero a veces es necesario estar solo porque es algo que siempre he hecho y según tú me cuentas, también. Pero no quiero estar solo para estar alejado de ti, sino que es la soledad para estar conmigo mismo y nada más. No es que me aburra de ti ni nada parecido. Solo es eso que digo y nada más. A veces soy un tipo aburrido.
Cada vez que te escribo quiero que sea lo mejor posible, al menos mejor que lo anterior que te haya escrito.
Cada vez es más intenso lo que hay entre tú y yo. Cada vez es más fuerte y más indestructible. Y soy por eso feliz.
Me gusta escribir, me gusta escribirte, pero últimamente, hace un tiempo que ya me asusta, no puedo concentrarme para escribir, o sea no como antes. En que en cualquier momento me sentaba a escribir y podía hacerlo. Por eso debo de excusar la demora o la distancia en lo que te escribo. No hay más razón que esa. No te asustes. El que se asusta soy yo. No quiero dejar de escribir, ni a ti ni a mí mismo, porque lo demás que escribo, es para mí y a la vez para que quizá me conozcas más allá de lo que yo mismo pueda decirte de mí.
Por último, finalmente, para cerrar estas líneas de hoy.
Cada vez que peleamos o discutimos, mi alma se oscurece como antes. Me recuerdas lo que pensaba antes cuando me amargaba, por eso prefiero no decir nada o ignorar lo que pasa. No quiero ni deseo ser como antes de ser lo que hoy soy. No quiero. No quiero herirte jamás, no quiero dañarte jamás. No quiero hablar de más solo por dejarme llevar por la rabia y el rencor. No quiero sentir para ti eso. No quiero.
No quiero odiar. No quiero.

Te amo de esa manera que ya tú sabes que te amo.

Omar


Pd. como comprenderás, algunas líneas he borrado, porque no quisieras tú misma que las deje.

No hay comentarios: