sábado, 16 de febrero de 2008

Mi abuelo había muerto I


Recuerdo un viaje que realicé hace casi dos años। Como todo viaje intempestivo, fue por un motivo de urgencia: mi abuelo paterno había muerto. Un cáncer le había devorado hasta las últimas fuerzas de sus 85 robustos años.

Una llamada de madrugada despertó a todos en mi casa। Ya hacía varios meses que sabíamos que mi abuelo, Donato, que así se llamaba y se llamará hasta que se muera el último de los que le recordamos, estaba mal. Día a día se iba un poco de él: las medicinas que le daban para paliar el dolor que produce el cáncer lo sumían en un estado de trance y de alucinación en donde las veces que lo vi lloró recordando quizá a su segundo hijo (mi padre), debido al gran parecido mío con él. Me abrazaba y lloraba y yo no sabía qué hacer. Me decía hijito, me abrazaba y me besaba el rostro.

Recuerdo que vi a mi padre apoyado en el umbral de su habitación, cabizbajo, las manos apoyadas en la nuca। Lloraba. Creo que al verlo me escondí. O quizá me quedé ahí parado, en la puerta de mi cuarto. Ha pasado poco tiempo pero no lo recuerdo bien. Quizá son esos motivos de dolor lo que nos bloquean los recuerdos o quizá sean esos llantos de las personas que queremos lo que nos hace olvidar de las cosas que nos pasan. Pero lloraba y veía que mi madre le acariciaba la calva cabeza.

Inmediatamente había colgado el teléfono, cuando dijo que empezaba a preparar su maleta para irse de viaje। El entierro iba a ser en un día.

Esa mañana de agosto, partió a un viaje de casi 24 horas por tierra: iban a ir en la camioneta de mi tío Elías। Con ellos dos viajaron sus otros hermanos, mis otros tíos, a todos la noticia los dejó son piso. Nadie sabía qué había sucedido.

Poco después de la fatídica llamada que hizo mi tío Pablo desde Andahuaylas, donde viven aún y donde vivía mi abuelo, empezó a desatarse la maquinaria de la muerte: los preparativos de buscar la ropa negra, las cosas, las situaciones, comprender qué es lo que significa ‘nunca más’. Todo. La verdad es que me sorprendió, a pesar de todo, la entereza de mi padre ante la muerte del suyo. Hay que aclarar también que ya esta noticia era una que se esperaba desde hacía semanas. El cáncer sólo sabe avanzar y comerse a la गेंते.
Más tarde el día, yo me desperté y me fui a mi trabajo। Llegué y sabía que algo estaba mal. Era un ‘no sé qué’ que no me dejaba tranquilo. Pensaba y pensaba hasta que me decidí a llamar a mi papá. En realidad desde que llamaron a mi casa a contarnos la triste noticia no había hablado con él.

Al llamarlo sentí cómo algo en mí se liberaba: era la culpa por no haberle dicho nada। Cuando le pregunté “¿papá, cómo estás?”, oí un suspiro y me dijo “bien”. Sabía que otra cosa no iba a decir. Mi papá es uno de esos hombres duros que para que abra sus sentimientos tendrías que conversarle unas 74 horas de corrido y a ver si así suelta prenda. Que suspire así y me diga bien ya era un logro. Pero hubo uno más, ni bien le dije por dónde estaba él me dijo: “te espero, haz lo posible por venir, pide permiso en tu trabajo, ven a despedir a tu abuelo”.

Si algo en mi estaba mal cuando llegué al diario donde hasta hoy trabajo, era eso। Sentía esa necesidad de ir. No pude decirle que no. No podía, no quería. Sabía que más que nunca, más de lo que yo mismo quizá lo necesite alguna vez, él me necesitaba. Debo aclarar que entre los dos existe una extraña relación de coincidencias: somos físicamente muy parecidos, tenemos el mismo maldito don de estallar ante casi cualquier cosa (claro que yo ya voy domando a ese animal), los mismos gestos, la misma manía al comer, muchas cosas así nos unen. La misma mirada, según dicen mis primas que adoran a mi papá. Pero en fin, sabía lo que tenía que hacer. Luego de colgar marqué de nuevo:

–Alo, Ian, necesito irme de Lima unos días। Mi abuelo ha muerto–, dije estas palabras y recién ahí sentía la magnitud de lo que había pasado. El padre de mi padre había partido para siempre. Nunca más

–Lo siento, amigo, lo siento, tómate los días que necesites। Fue lo que me dijo mi jefe y amigo Ian. No esperaba otra respuesta de él.

Inmediatamente partí de nuevo a mi casa a prepararme। Mi mamá me decía que porqué si es que me iba a ir no había ido con mi papá. A veces las mujeres no entienden las razones que llevan a los hombres a tomar decisiones faltando cinco centímetros para llegar a la esquina. Sólo le dije que tenía que irme y tenía que hacerlo ya. Claro que para ese momento una fuerte lluvia se había desatado en la ruta que iba a seguir, lo que ponía al viaje cerca de 8 horas más. Viajar más de un día solo no me hacía gracias, pero tenía que ir. Se lo había, casi, prometido a mi viejo.

Una hora después ...
CONTINUARÁ

domingo, 3 de febrero de 2008

Una promesa...

En vista que no tengo nada en mente para escribir, pondré solo unas cuantas líneas. Estos últimos días han sido muy estresantes para mí. Diversos motivos: laborales, laborales, laborales y laborales. Tengo dos trabajos y voy rumbo al tercero y al cuarto. No tengo mucho tiempo libre, pero el poco tiempo libre que tengo lo tratpo de pasar al máximo con una persona que ha llegado a mi vida para hacerme muy feliz: Patricia.
Es la primera vez que hablo de ella de manera tan explícita. Tampoco es que nuestra relación sea algo prohibido o algo parecido, pero había unos cuántos motivos que me obligaban a callar su nombre, en fin... esos motivos ya desaparecieron.
Ahora tengo que aclarar uns cosas. Cuando empecé con ella un viejo fantasma (un poltergeist, como muy bien la bautizaste jejeje) saltó de su tumba para querer empañar mi felicidad. Nunca he entendido a ese tipo de personas. Esperan a que uno esté con otra persona para empezar a molestar. Les da envidia creo que la felicidad ajena. Cuando se enteró de que estaba saliendo con alguien, se puso como loca (me lo imagino porque en realidad no sé cómo habrá reaccionado),y me llamaba para decirme que vuelva con ella.
Idea que por ningún lado estuvo en mi cabeza. Para nada. Hasta cierto punto me daba risa, pero no de alegría sino de lo ridículo que era la situación. Llamaba a decirme que vuelva con ella y ante mis rotundas negativas y colgadas de terléfono, me insultaba, me amenazaba con mandarme a matar, con denunciarme a la Policía (¿?), es más, en el colmo de su locura dijo que iba a pagarle a uno de sus amigos delincuentes (eso dijo y me pregunto quién se jacta de tener amigos delincuentes) para que viole a mi enamorada.
¿Si decía que me quería, no debería contentarse con mi felicidad?
Así estuvo digamos que una semana, y en esa semana yo iba de lo mejor con mi enamorada (sigue yéndonos muy bien), hasta que de pronto dejó de joder. Ya no llamaba, ya no daba señales de vida. por fin, me dije a mí mismo. Hasta que se me ocurrió (porque en algún momento se me te´nía que ocurrir) cobrarle el dinero que ella muchos meses atrás me pidió prestado. y que yo con la mejor intención del mundo le presté, para que se compre su computadora. Todo debió salir bien, creia yo, pero al llamarla y darse ella cuenta que el motivo de mi llamada no era para conversar con ella sino para cobrarle, hizo lo más estupido del mundo, decirme 'disculpa pero no te entiendo, hay mucha interferencia'.
Fue la primera sospecha que tuve de que no me iba a pagar.
Así que la volví a llamar y lo confirmé, se negaba a pagarme diciendo que ella no tenía que pagarme nada, que le echara tierra a mi dinero.
De verdad que me pareció lo más cojudo del universo que haga eso.
En fin, cuando los perros ladran es señal de que vamos avanzando.
así es que he sido víctima de una campaña de difamación entre algunos conocidos mutuos (ojo que no digo amigos porque mis amigos jamás han puesto en tela de juicio mi versión de los hechos). Cosa que la verdad me tiene sin cuidado, porque volviendo a lo que me ha motivado a escribir hoy, con Patricia me va de lo mejor. Es una MUJER grandiosa. Me hace sentir el hombre más feliz del mundo. Cada día a su lado es un momento de felicidad.
No puedo tapar la verdad con un dedo y decir que todo es felicidad y armonía, claro que no. Si eso ocurriera hasta díría que hay algo malo. La vida no es un perpetuo carnaval y todos tenemos diferencias. Pero la verdad que nos llevamos muy bien. Hemos discutido unas cuantas veces (ojo que digo discutir y no pelear), y todo se ha solucionado conversando. Como dos personas adultas.
Jamás antes me sentí como me siento con ella.
Jamás me sentí tan lleno de vida y rejuvenecido como me hace sentir ella.
Cada beso, cada abrazo, es un insuflo de vida, me hace tan feliz.
Sé que en muchos de los escritos anteriores hablé demuchas ocasiones de pareja, todas ellas inspiradas en situaciones, digamos, reales, si bien no necesariamente de mi vida, sí ocurrieron. Fueron historias robadas de amigos, de anecdotas. Pero aún me falta algo, escribir un relato inspirado en este motivo de la alegría de mi vida. Es una deuda, y será una promesa.