lunes, 26 de noviembre de 2007

Para la mujer que mira el mar (II)

Para G. P.

La verdad que a veces la vida nos sonríe cuando uno ni se lo espera. Esas frases de que el amor se espera, no se busca suelen sonar como algo trillado o como algo que lo dicen porque no pasan por lo que uno pasa. Pero es así. Las mejores cosas, las mejores personas, los grandes amores llegan disfrazados de cotidianeidad, de día a día. Y así fue que te encontré. Camuflada entre notas de prensa, entre noticias y entrevistas. Hasta que un día me entrevisté y supe que estaba enamorándome de ti.

Las cosas pasan a una velocidad inimaginable. Pero siempre hay un momento para detenerse a contemplar las cosas que tenemos delante. Y que valen la pena ver para disfrutarlas. Así fue que una noche en que no sabía cómo, empecé a andar por esta vida a tu lado. Aún sin saber qué era eso que me llenaba ya el pensamiento de ti. Te quería ya y no lo sabía. Te necesitaba ya y no me daba cuenta.

Quería besarte desde la primera vez en que te hice reír hasta que casi te caes. Recuerdo esa noche y me sonrío. Me alegra pensar en cómo fueron pasando las cosas. ¿Podríamos decir que fue como ‘amor a primera vista’? Creo que sí. Porque las cosas se dieron así sin darnos cuenta.

Y acá estamos, de la mano. Con las más grandes esperanzas e ilusiones. Con las mejores intenciones. Llenos de alegría, porque nos hemos encontrado en el mejor momento de cada una de nuestras vidas. De cada una de nuestras historias. Y estamos forjando juntos ‘nuestra historia universal’.

A veces me dices que “todo es tan rápido que me da miedo”. Y te digo que no temas nada. Pero sabes porqué te digo eso. Porque el amor no tiene tiempo. La vida no tiene tiempo. Porque debemos aprovechar las oportunidades al máximo. Debemos disfrutar de nuestras vidas en todo momento. No debemos ya mirar atrás y lamentarnos o ponernos a pensar en porqué pasó tal o cuál cosa. Sé que eso es difícil de hacer y fácil de decir, pero es así como debemos actuar.

No quiero que esto sea una carta solo para nosotros dos. No quiero que estas líneas se tomen así a la ligera. Solo busco que esto sea un reflexión. Y si a alguien más, a parte de a ti y a mí, le sirve, pues entonces me sentiré más feliz de lo que ya soy.

Siempre pensé que la vida me tenía guardado algo de felicidad. No quería creer que todo lo que me pasaba era, o tendría que ser como hasta antes de ti. Y supe esperar, sin desesperarme, sin apurar nada, y un día llegaste tú. Envuelta en una pestaña (tú me entiendes).

Y el día en que te ví distinta a todas las demás, ese día supe que la vida dejaba de darme la espalda y te ponía a mi lado para poder sonreír. Y entonces, solo me queda una cosa más para decir: TE QUIERO.