sábado, 14 de julio de 2007

Amaneciendo sin ti.

La verdad que yo no soy el culpable. Siempre pasa lo mismo con ella. Debo decir que siempre me pasa lo mismo con ella. Siempre acabo siendo el culpable, el responsable de lo malo que sucede. Siempre soy el responsable de sus lágrimas. Pero como dice la canción Ladrón de tu Amor apréndete esto, que quien te hace llorar es quien te ama". Y no sé sí eso será cierto. pero ayer al ver sus lágrimas, me dolieron tanto que no pude hacer otra cosa más que llorar. La intenté abrazar, hasta pensé en pedirle disculpas (a pesar de saberme inocente) pero ella me rechazó como a un vil perro y empezó a insultarme, que era la pero basura, se metió con mi mamá y me dijo que me odiaba con toda su alma y que deseaba que me muera. Me sacó de órbita.
Intenté pedirle que me explique que había pasado, en qué momento había yo cruzado la línea imaginaria del buen al mal trato. a la agresión alevosa. A la roña cínica. En qué momento. No lo pude descubrir. Sin que me diera cuenta me lanzó una cachetada. Yo no sabía qué carajos pasaba ahí, pero así fue, me volvió a insultar y volvió a llorar con rabia. Me miraba y me gritaba que me odiaba. Ya estaban empezando a salir los primeros curiosos. La calle a las tres de la madrugada no es escenario propicio para ese tipo de discusiones. Me miraba y me gritaba que me iba a la mierda, que la olvide que ella me iba a olvidar de manera casi inmediata. Que nunca más la llame. Que no la vuelva a buscar ni mucho vuelva invitarla a salir. No sé qué había pasado. estaba ahí parado frente a ella. Metí la mano al bolsillo de mi casaca y apreté con fuerza la cajita que ahí tenía.
Me increpo que porque no le daba el dinero que me estaba exigiendo y le dije que yo no tenía ninguna obligación de dárselo, que para eso ella trabajaba y que además yo no era su esposo para mantenerla. La verdad es que yo me había comprometido a darle plata para los gastos de esa noche, pero su desidia me hicieron cambiar de opinión. Cuando nos encontramos, varias horas antes de que todo estallara sin sentido, estábamos de lo mejor, fuimos a cenar, reímos, nos paseamos a un cobrador, fue una buena noche. Hasta que de un momento a otro, sin decir o explicar nada, me dejó de hablar, ni me miraba. Sólo prestaba atención a los amigos con los que no reunimos.
Seguía ahí parado escuchando sus insultos. No podía entender qué mierda había hecho yo para esa reacción. Estaba más desubicado que nunca. Nunca tan incrédulo de lo que pasaba. Ella seguía insultándome, paró un taxi y me obligó a subir con ella. tampoco era que pensara dejarla irse sola. Pero seguía como estupidizado. Llegamos hasta su casa. Ella empezó a caminar aceleradamente y le dije, "osea que te traigo hasta tu casa y después me das un 'chau basura'", a lo que contestó "eso es poco para ti". La dejé en la puerta de su casa. Su papá me invito a pesar pero sólo atiné a decir hasta mañana, cerré la puerta y me fui.
Caminé un rato. Metí de nuevo la mano a mi bolsillo, apreté esa cajita y la saqué. La miré y la aventé a la basura.
Esa noche le iba a pedir que vuelva conmigo y que sea mi esposa.