viernes, 6 de abril de 2007

Tengo todo y nada más


Tengo 25 años y más de lo que creí tener a esta edad. Tengo mucho en la cartera y nada el corazón. Sólo el dolor que tú dejaste.

Tengo lo que muchas personas a mis 25 años quisieran tener. Tengo un buen trabajo, gano un sueldo unos pares de veces por encima del común de los mortales. Tengo el cargo de jefe de un grupo de jóvenes, y de algunos mayores que yo. Tengo un empleo en una empresa medianamente envidiable, y medianamente bien posicionada. Seguro que mucha gente de mi edad, de más edad, quisieran tener esto que tengo.
Tengo un cargo importante dentro de la empresa en que trabajo. La gente me llama todo el día a pedirme un sinfín de favores. Me llaman y tienen que fingir que me conocen para creer que lograrán su cometido. Tengo la posibilidad de hacer un par de llamadas y conseguir lo que quiera. Una persona con un poco menos de humildad que yo, pero con todo lo que tengo, se consideraría una persona importante. Pero no te tengo.
Puedo decir que poco a poco voy armando un guardarropa más que envidiable. Tengo las camisas que todos quieran tener. Tengo los zapatos que anhelan. Las zapatillas que desean. Los pantalones que esperan. Tengo casi todo lo que quiero, porque quiero. Pero a ti, no puedo.
Puedo pedir algo a los que me deben favores con la seguridad de que me lo conseguirán. Puedo decidir sobre el futuro laboral de varias personas, casi a mi libre voluntad. Puedo tener a muchas chicas interesadas, que sólo ven la billetera del hombre. Es más, vienen a verme porque quieren. Pero tú, ni me miras.
Es más, tengo más de lo que puedo querer, porque soy una persona simple y sencilla, cada día más humilde y paciente. Cada día menos ansioso de más y más anhelante de paz. Tengo la calma necesaria para poder vivir tranquilo y no desesperado. Pero tu ausencia me trae loco.
Hace tiempo que mi vida sólo está cuesta arriba. Sé que la caída será muy dura, si es que la hay. Por eso sigo humilde como cuando empecé, porque nada es para siempre y porque siempre hay que ser agradecido con lo que uno tiene y con todo el mundo que te ayuda a conseguirlo. Y te agradezco la alegría que me causaste y detesto la pena que me sigues clavando.
Tengo todo y es nada de lo que quiero. Todo es accesorio. Tengo la certeza de que si me lo pidieras como prueba, dejaría todo para tenerte a ti. Tengo más años que cuando me equivoqué y más ansias de que me perdones. La vida da con una mano y con la otra te quita. Ahora creo que es verdad.