martes, 4 de diciembre de 2007

Sobre la ciudad que me vio nacer

Cada mañana apesta más. Cada día que pasa se llena más de orines y de cáscaras de naranjas podridas. Y apesta más. Las calles de esta zona cada día me dan más nauseas. No puedo imaginar que tengo viviendo 25 años acá y que solo unas pocas semanas he estado lejos de esta urbe que se traga todos los corazones y todas las esperanzas y todas las metas y todos los sueños y a todos los hombres y mujeres que se atreven a vivir en ella.
Huele a orines y a pobreza.
La gente está en las calles, sentadas en sus puestos ambulantes de zapateros y de venta de golosinas. La gente también pone sus carretillas con ollas y platos y vende comida en ellos. No entiendo cómo alguien puede sentarse ahí a comer lo que sea. No entiendo cómo alguien por propia voluntad puede detenerse ahí a respirar ese olor de mierda. Todo por acá es una mierda: los niños, los ancianos, las mujeres y los hombres. Todo. Hasta las prostitutas por acá son una mierda. Regordas y horribles. No sé si alguien habituado a acostarse con putas se atreva a pagar ningún dinero por revolcarse encima de estas cosas que más parecen animales. Todo es una mierda.
Todas las chicas de quince ya son madres y las mujeres de treinta ya son abuelas. Todos los niños roban y todos los no tan niños ya se drogan. Y los aún un poco más grandes ya secuestran y ya violan y ya están pensando en qué hacer para armar la fiesta de perras y drogarse y violar más. La vida en esta zona de Lima es una mierda.
Odio y detesto venir a San Juan de Miraflores. Odio tener que pasar por esta calle miserable y tener que cuidarme de todos para que no me roben nada. Odio tener que mirar a todos lados y desconfiar de todos. Los niños pequeñísimos se te acercan como pidiendo una limosna, pero lo que en realidad hacen es tratar de tocarte para luego avisar en dónde es que llevas la billetera y el celular. Son una mierda. Lima es una mierda. Maldita ciudad de mierda.
La gente acá camina como yendo a ningún lado, pero mostrando la premura de alejarse de dónde sea que estén. La ciudad se traga todo. Los más recónditos deseos son devorados. Los más oscuros deseos son aniquilados. La más secreta pasión es desterrada. La esperanza hace años que se fue de acá. La ilusión también. Lima no es sólo la horrible ni la gris. Lima es una mierda horrible y gris. La vida acá es muy difícil y dura.
La vida acá a veces, algunas veces, no tiene ni el más mínimo sentido.

1 comentario:

Victor Liza dijo...

Hola Omar, de casualidad navegando encontré tu blog, qué bueno que le sigues dando a las teclas (de la máquina me refiero). A ver si entras a mi blog (Metiendo la Pata), y haces un comentario, saludos y suerte.